Manipulación 1
MANIPULACIÓN 1
Hace bastante tiempo que he dejado de escribir debido principalmente a que se me habían acabado los temas y a que lo que estaba escribiendo empezaba a ser repetitivo y no quería entregar en el fragor de la lucha política.
Como tengo por costumbre quiero de entrada aclarar mi posición: soy un zurdo, que no comparte el conjunto de ideas relacionadas con el estilo de vida de los siniestros, pero como la libertad mía y de los demás es un principio rector de mi estar en el mundo, jamás me opondría al accionar de aquellos que entienden la libertad de manera diferente a la mía, con algunas restricciones relacionadas con la patria potestad.
Como lo he expresado muchas veces lamento profundamente que en un artículo del código civil se establezca que la ley como expresión de la libertad manda, prohíbe y permite lo que la hace un mecanismo terrible de manipulación humana. Personalmente me gustaría que la función de la ley fuera regular, impedir el abuso y darle voz y oportunidades de participación y crecimiento a los que no la tienen. Soy zurdo porque me parece que ellos están más cerca de esa meta aunque en este último tiempo también han caído en manipulaciones a través de mecanismos cuyas repercusiones sociales preocupan. Quiero enfatizar en mi postura que la corrupción moral y espiritual de la persona nunca debiera ser materia de ley ni del Estado en su conjunto ni del poder legislativo en particular, sí, lo debiera ser la corrupción social, administrativa y procedimental en todas las instituciones y organismos a los que el Estado pueda y tenga derecho a acceder.
Los resultados de la primera vuelta presidencial según nuestra perspectiva muestran un agotamientp total de pensar la política en bloque y si no fuera por la manipulación periodística hoy día tendríamos candidato(a)s diferentes disputándose la presidencia de la República y esta manipulación periodística hoy día se ha vuelto totalmente descarada mediante cifras y estadísticas que le indican al votante cómo debe votar para no perder su voto, no para que sus aspiraciones puedan concretarse invitándolo a despersonalizarse en la multitud.
Dice la leyenda que Manuel Rodríguez ante la pregunta de O’ Higgins por qué él se oponía a su gobierno contestó porque usted se autoproclamó, no fue elegido por nadie y cuando éste le sugerió que él no pensaría así si él estuviera en su lugar, contestó no crea si yo estuviera en su situación yo mismo me encargaría que surgieran veinte o más personas empeñadas en derrocarme. Me gustaría que todos los chilenos tuvieran la oportunidad de estar en el cargo que usted ocupa.
Yo como persona, a lo mejor no como siniestro, sueño con el día en que haya veinte o más candidatos a la presidencia, que hayan cuatro o más vueltas presidenciales, que los que vayan quedando se propongan una reformulación dinámicas de sus programas tratando de representar a un electorado, no imponiéndoles nada sino atentos a ponerse al servicio de sus intereses, que se dedique todo un año a las votaciones, a la depuración de la política, que los medios durante este tiempo se dediquen a informar no a convencer y que él o la elegida pueda cumplir a cabalidad lo prometido y que los partidos políticos no se dediquen a distorsionar la voluntad popular después de las elecciones.
Sólo en estas condiciones aceptaría la obligatoriedad del voto y si ellas no se dan ningún poder legislativo debiera tener el derecho a establecerlo.
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