CLAUDIA 9

Claudia:

Espero que durante los días anteriores hayas podido gozar del silencio acogedor de Dios. Pero volvamos a nuestros asuntos estábamos hablando anteriormente del lector ficticio y del lector real: reservábamos el primero exclusivamente para los que aparecen como personajes de la obra literaria que actúan como lectores como parte de la trama. Un ejemplo entre otros es el detective en las novelas policiales y el el segundo es el de carne y hueso que está fuera del texto pero que sin él la obra con significado y sentido no podría existir.

Una novela en papel es algo muerto hasta que una persona la toma en sus manos, la lee y recrea por decirlo así, le da vida vida a lo que allí está escrito. Al hacer esto si comparte con otros los significados y sentidos con otras personas y estas hacen los mismo y además las comparan con otras del mismo tipo, insertan la obra en la tradición literaria. Es dentro de esta donde son rankeadas en mejores y peores.

Unos de los ideales más perseguidos durante el renacimiento fue conseguir la fama y esta se lograba por la espada y la pluma, la primera que alcanzaban muy pocos y que dependía de la posición social a través de grandes hazañas militares que transformaban en héroes a las personas, la segunda era conseguida por la creación de obras literarias. De hecho casi todas las obras literarias en España durante el siglo XIII eran anónimas, más trde cuando se vio que a través de ellas se alcanzaba la fama, la identificación del autor se hizo imprescindible.

Cervantes intentó ser famoso como poeta pero sus contemporáneos no le reconocieron calidad en este ámbito, pero cuando escribió El Quijote (el nombre verdadero es más largo) su forma de presentar la realidad fue tan novedosa y tan completa y compleja para la época que rápidamente alcanzó renombre y el hecho que tuviera imitadores lo encumbró a la fama. El valor que el público en general (entendiendo que el el siglo XVII eran muy pocos y que fue aumentando hasta hacerse cada vez más numerosos a través del tiempo) le dio al Quijote al principio fue escaso y donde verdaderamente alcanzó renombre con la generación del 98 que quiso restaurar el antiguo esplendor español. Con este ejemplo quiero indicar que no existen obras con un valor permanente para el público y que existe un valor para la obra que depende de la tradición literaria y otra del gusto del lector que al pertenecer a distintas épocas varía con el tiempo.

Personalmente, como chileno inserto con mayor o menor fuerza en la realidad nacional la mejor generación literaria es la del 50.

Volviendo al lector debemos decir que nunca el que lee es la persona total sino una parte mínima de ella que tiene el conocimiento y la experiencia necesaria para sintonizar con el autor. Cuando en Humanidades un profesor de literatura me daba a conocer la poesía de Garcilaso de la Vega me parecía un galimatías y algo lacrimoso, me faltaba la experiencia del amor para interpretarlo. Ahora esa misma literatura tiene otro sentido.

Hemos terminado de dar un panorama general que consideramos básico para leer desde el punto de vista intelectual una obra literaria. Ahora analizaremos algunas usando estos elementos y otros que vimos en el taller.

CONTINUARA A MENOS QUE APAREZCA LA PALABRA BASTA.

Comentarios

Entradas populares de este blog

analisis literario ex alcaldesa chora un peligro público

ANALISIS LITERARIO

ANÁLISIS LITERARIO LOS ARBOLES MUEREN DE PIE