Claudia 6

 Claudia:


En esta ocasión le escribo con vergüenza porque a pesar de que sé que usted está enferma tengo la esperanza que aunque no pueda hacerlo ahora lo hará cuando se sane y en algún momento le pueda ser útil.


El lenguaje es algo maravilloso y su uso es una manera de trascender en el tiempo, trascendencia mínima pero trascendencia al fin. Me acuerdo cuando usted nos contó sus dificultades y los sentimientos que tuvo cuando se trasladó del norte a esta localidad. Si en ese momento la hubiéramos filmado tendríamos un recuerdo de esa ocasión que incluso podría ser conocido por personas que vivan en otro siglo a condición que el texto hubiera sido conservado.


¿Por qué puede darse este fenómeno? Porque en este caso el lenguaje que usted uso (oral) creó un narrador ficticio y el lenguaje que el que filmó esa ocasión contribuye a caracterizar ese narrador ficticio no sólo psicológicamente como lo puede llegar a hacer el lenguaje oral sino complementándolo social y físicamente.


Usted al ver la grabación puede reclamar y decir pero esa soy yo, Claudia. No lo es por las siguientes razones:


1.Puede existir durante siglos y usted no. Piense en el narrador del Quijote


2. ¿Cuál de todas las Claudias que han existido es esa? ¿La Claudia guagua, La Claudia Niña, La Claudia Adolescente, La Claudia adulta, la claudia vieja? Usted dirá la claudia adulta y yo le Preguntaré ¿Cual de todas las Claudia Adultas porque han existido varias?. A usted no le queda otra cosa que reconocer que es “una Claudia” detenida en el tiempo y esa es una característica de los narradores ficticios.


3. La Claudia real en distintas instancias temporales resignifica sus experiencias, las ve de manera distinta. Si usted contara esa experiencia cuando sea viejita la contará de manera distinta a como lo hizo. Pues la que lo hizo dejó de existir. Sólo los dementes cuentan las cosas de la misma manera en todas las etapas de la vida. El narrador ficticio no es demente, está cuerdo pero detenido en el tiempo.


El lenguaje es algo maravilloso porque a través de él, usando un soporte u8sted puede transformarse en narrador ficticio.


El lenguaje es maravilloso porque no puede dejar de crear narradores ficticios y de esa forma dar a conocer una aproximación de la visión de mundo que tenía una sociedad en un momento dado. Por eso es tan importante llegar a leer lenguajes que en un momento son desconocidos.


En la conjugación de los verbos existen tres formas: En primera, segunda y tercera persona. Cuando usted los usa automáticamente crea un narrador en primera, segunda y tercera persona. La tradición literaria le otorga al de tercera persona un saber omnisciente y al de segunda y tercera persona un saber relativo acerca del mundo narrado. La omnisciencia nos lleva a considerar que lo que el narrador en tercera persona dice relacionado únicamente con el mundo narrado es verdad. El saber relativo nos lleva a considerar que lo que el narrador en primera persona dice de sí mismo es verdad y lo que dice de los demás o del mundo narrado puede serlo o no. El saber relativo nos lleva a considerar que lo que el narrador en segunda persona dice puede ser verdad o no.


En el mundo real ninguna persona puede tener un saber omnisciente, sólo un saber relativo, porque uno sólo puede percibir a las personas y los objetos mientras que las relaciones entre ellos son deducibles pero no perceptibles directamente y uno puede equivocarse. Para el narrador ficticio en tercera persona (que es el más abundante) omnisciente, objetos, personas y relaciones son perceptibles.


En este artículo hemos hablado de verdad sólo dentro del mundo ficticio. En el próximo hablaremos de verosimilitud pero ahí debemos tomar en cuenta la relación entre el mundo real y el ficticio.


Claudia, si lo que escribo te molesta sólo debes decir basta.


Marj.

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